Bankersville es un juego en el que, como en la mayoría, hay buenos y malos. Nosotros, como en la mayoría de los juegos, tenemos que proteger a los buenos de los malos. La diferencia viene en que aquí los malos no son aterradores alinígenas ni peligrosos terroristas extranjeros. Aquí los malos son señores con traje y corbata que pertencen a bancos que quieren desahuciarnos de nuestra casa. En un guiño al grave problema de los desahucios en nuestro país, Bankersville traslada esta realidad a una app para móviles Android en una reflexión crítica sobre el problema que viven miles de ciudadanos.

La app, que ya te la puedes descargar, plantea que ayudemos a los afectados por los desahucios en la ficción pero también en la realidad. Por eso la mitad de los beneficios de esta aplicación que podemos desacarganos ya irán a parar a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

 

 

"Bankersville es fruto de la indignación diaria de ver las noticias. Indignación que va a más cuando el problema de los desahucios empieza a afectar a tu círculo más íntimo de amistades y conocidos. No puedo llegar a entender cómo estamos salvando a los bancos con nuestros impuestos mientras estos mismos bancos están desahuciando cada día centenares de personas. Aun lo entiendo menos cuando sé que somos el país con más pisos vacíos por habitante... y que la mayoría de estos pisos son de los bancos", cuenta Bernat Casanovas, creador de la app y parte del equipo de La Factoría, un estudio dedicado a contenidos educativos interactivos, que sintió ganas de aportar una reflexión crítica a través del juego.

"Teníamos que hacer algo. Y lo teníamos que hacer con humor. Porque a veces necesitas reír. O ries o explotas. No reír y tomarse las cosas demasiado a la brava no sirve más que para desanimarte. Y desde el desánimo no es posible cambiar nada".

 

 

Bankersviller nos traslada al año 2020. Estamos en una de las 40 ciudades, incluidas Madrid y Barcelona, que propone la app. El mundo está dominado por un gran hermano formado por una élite de poderosos y el resto. Y mala suerte, nosotros estamos entre ese resto. Lo hemos perdido todo y vivimos con relativa calma en una vieja rulot, hasta que nos descubren y vienen a cobrar las deudas. "Pero hasta aquí podíamos llegar - explica Bernat-, algo de dignidad nos queda. Vamos a luchar con todo lo que encontremos a nuestro alcance, como paquetes de órdenes de desahucio, globos de agua o trampas cazarratones, contra todo los que nos envien a intentar quitarnos al rulot: mafiosos, mercenarios, terminators, perros asesinos o robots".


 

Bankersville no es una de esas acciones de sensibilización en forma de juego que tras dos partidas olvidamos la app en la última pantalla de nuestro móvil. "Quien piense que Bankersville es un puro divertimento para reír durante 5 minutos y ya está, se equivoca. Es un juego con horas de diversión superando varios niveles, luchando contra los más diversos enemigos con las armas más absurdas", nos aseguran sus creadores.

Esa batalla, divertida, y de largo recorrido protaginiza la ficción. Pero Bankersville salta también a la realidad y apoyará también a  los verdaderos afectados por los desahucios. Lo hará donando la mitad de los beneficios del juego a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, una fórmula perfecta y crítica para jugar, divertirse y ayudar.